“Leo guías sobre pedir reseñas y todas dan por hecho que tengo un carrito de la compra. Yo doy sesiones de una hora.”
Catorce negocios. Busca el tuyo y sáltate los otros trece
Agrupados por cómo te compran, con el problema de cada uno en una línea.
- ✓Ordenados por cómo te compran y cuándo pedirla
- ✓Cada línea cuenta el problema de ese negocio
- ✓Y al final, lo que se repite en las catorce
Por qué esta página
Los consejos sobre testimonios están escritos para una tienda online
- 🛒«Manda el email a los tres días del pedido». ¿Y si no tienes pedidos?
- 📅El momento bueno no es el mismo en una peluquería que en una notaría
- 🤐Y a veces lo mejor te lo dicen en un grupo cerrado
“Me dicen que la pida «después de la compra». Yo no tengo compras, tengo sesiones.”Lo que contesta casi todo el que no vende productos
Grupo 1 · Te compran a ti
Hay un día concreto para pedirla, y al día siguiente ya se ha pasado
Cinco negocios con un momento claro y corto. Ahí se pide o no se pide.
Tiendas y negocios de calle
El hueco es el de pagar, con el móvil en la mano.
Tiendas online
Hay un pedido detrás, y eso permite atarla a la entrega.
Agentes inmobiliarios
Cierras pocas al año: ninguna se puede perder.
Coaches y terapeutas
El día en que tu cliente nota que algo cambió.
Freelancers
Entregas, te lo agradecen y vuelves a empezar de cero.
Grupo 2 · Lo que vendes no se ve desde fuera
Lo bueno se dice dentro, donde no lo lee quien todavía no ha entrado
Cuatro negocios que venden algo que solo existe puertas adentro.
Creadores de contenido
Lo mejor que tienes para vender está en tus privados.
Newsletters y boletines
Te dan las gracias, y se queda en tu bandeja.
Comunidades de pago y grupos privados
Dentro no entra nadie hasta que paga.
Quien vende cursos y formaciones
Nadie puede probar tu curso antes de comprarlo.
Grupo 3 · Quien decide es una empresa
Aquí no convence una estrella: convence un cargo y un nombre de empresa
Cuando al otro lado hay un comité, cinco estrellas sin firma no pesan.
Agencias
Llevas cuentas de otros: el lío es no mezclarlas.
SaaS y software de suscripción
Vendes fuera y nunca les has preguntado en su idioma.
Equipos de éxito de cliente
Tu equipo oye cosas buenísimas y no queda ninguna.
Equipos de ventas
«Mándame referencias», y se te va la tarde.
Grupo 4 · La que no va de vender
Y una más: pedírselo a tu propia gente
No es para convencer a un cliente, sino a un candidato.
- No se cree tu página de empleoSe cree a quien firma con su puesto
- Se tiene que poder decir que noCada uno lo rellena si quiere
- Nada se publica sin tu visto buenoToda reseña entra pendiente
- El permiso queda guardadoEl texto exacto, con su fecha y su hora
- Aquí el puesto sí importa«Técnica de mantenimiento, tres años»
- Si se va y lo pide, se borraY deja de salir donde estuviera
Si no te has visto en ninguna
Lo que se repite en las catorce, tengas el negocio que tengas
Seis cosas, y ninguna depende de contratar nada.
- Hay un minuto bueno y dura pocoCuanto más tardas, más vago sale
- Se pide por donde ya habláisUn canal nuevo es una excusa para no contestar
- Pide algo concretoQué problema tenías, qué te decidió, qué cambió
- Apunta quién lo diceEl puesto pesa más que la quinta estrella
- Guarda el permiso por escritoUn «sí, claro» en un chat no se enseña
- Si regalas algo, diloLo pide la ley, y se marca al llegar
Así se ven
Seis formatos, las mismas reseñas
Todos beben de las mismas reseñas: pones las que quieras en las páginas que quieras, y si mañana cambias de formato no hay que volver a montar nada.
Lo que se pregunta antes de abrir una de estas páginas
¿Y si mi negocio no está en ninguna de las catorce?
Abre la que más se te parezca en cómo te compran, no en a qué te dedicas. Un taller de motos se parece a una tienda de calle. Un estudio de arquitectura, a un freelance. Una clínica que vende tratamientos largos, a un coach. Una asociación con cuota, a una comunidad. Lo que cambia de una página a otra es el momento de pedirla y por dónde mandarla; el resto es igual en todas.
¿Estas páginas sirven si no voy a contratar nada?
Sí, y están escritas para eso. Lo que cuentan —cuándo pedirla, qué preguntar, qué apuntar de quien la escribe, cómo guardar el permiso— se puede hacer con un formulario de Google y una hoja de cálculo. Loalia ahorra el trabajo de montarlo, de tenerlo ordenado y de enseñarlo en la web, pero el método no es de nadie.
¿Cuál es el mejor momento para pedir un testimonio?
El día en que la persona nota el resultado, no el día en que paga. En una tienda, al cobrar. En un servicio, al entregar. En un curso, el último día. En una operación inmobiliaria, en la notaría. Si dejas pasar semanas, lo que te escriben es cada vez más corto y más vago, porque ya no se acuerdan de qué les preocupaba antes de llamarte.
¿Qué le pregunto exactamente?
Qué problema tenías antes, qué te hizo decidirte y qué ha cambiado desde entonces. Con esas tres sale un testimonio que se entiende sin conocerte, que es de lo que se trata: lo va a leer alguien que no sabe quién eres. Y pídeselo con tus palabras, no con una plantilla: «cuéntame cómo fue» funciona mejor que «valora nuestro servicio».
¿Puedo poner en mi web un elogio que me mandaron por WhatsApp?
Puedes, si esa persona te da permiso para usarlo. Lo que conviene es que el permiso no se quede en un «sí, claro» de un chat: pídeselo por escrito y guarda el mensaje. Y no le cambies las palabras. En Loalia, de hecho, las reseñas que importas traen el texto bloqueado: puedes cambiar el nombre o el puesto, pero lo que escribió la persona no se reescribe.
¿Puedo regalar algo a cambio de la reseña?
Sí, y hay que decirlo. Si das un descuento, un sorteo o un regalo por dejarla, esa reseña es incentivada y eso se declara: lo pide la directiva europea Omnibus. Lo importante es que el regalo sea por dejar la reseña, no por dejarla buena — condicionarlo a que sean cinco estrellas es justo lo que no se puede hacer.
¿Hace falta enseñar la cara de quien escribe?
No hace falta, y tiene que ser opcional: la foto la decide quien deja la reseña, no tú. Cuando la sube, ayuda — una cara al lado del texto se lee como una persona y no como un adorno de la web. Cuando no la sube, se apaña con sus iniciales y no pasa nada.
¿Cuántos testimonios hacen falta para que sirvan de algo?
Menos de los que crees, si están bien puestos. Tres bien elegidos, con nombre y puesto, y hablando cada uno de una cosa distinta, valen más que cuarenta que digan «todo perfecto». Lo que no funciona es una página entera de opiniones a la que no entra nadie: es mejor una debajo del botón de comprar que cincuenta en una página aparte. De eso va añadir testimonios a tu web.
Elige la tuya
Abre la página del negocio que más se te parezca
En cada una está el momento concreto de pedirla, por dónde mandarla y qué hacer después con lo que llegue. Y si quieres ir probándolo mientras lees, la cuenta se abre gratis y sin tarjeta: el primer mes se publican todas las reseñas que recojas, y después, en el plan gratis, se ven diez y las demás se quedan guardadas sin borrarse ninguna.
